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domingo, 17 de abril de 2011

SÍNDROME DEL TUNEL CARPIANO

          He observado que el número de personas que visitan la consulta por esta patología ha aumentado bastante en los últimos tiempos. Además de las personas que he visto directamente otros compañeros me hablan de una alta incidencia y de como en muchas ocasiones estos pacientes acaban en el quirófano.
          En el síndrome del túnel carpiano básicamente lo que sucede es que se produce una compresión de estructuras nerviosas en una zona de la muñeca, "el túnel carpiano". Cuando esta compresión se prolonga mucho tiempo puede producirse una lesión de ese trayecto nervioso.
          En este tipo de casos recurro a técnicas estructurales cuyo objetivo es liberar la zona del túnel carpiano. Además de trabajar a ese nivel investigo todo el miembro superior porque muchas veces también hay compresión en el tercio proximal del antebrazo (en la zona de los músculos pronadores) y en la parte anterior del hombro (en la zona de los pectorales).
          Durante mi formación como osteópata tube la oportunidad de tener como maestro a Gerard Martínez. Un terapeuta extraordinario y un verdadero "inventor". Este gran maestro nos hablo mucho de las arterias, de como recorren todo el cuerpo, muchas veces al lado de trayectos nerviosos y como son las grandes olvidadas a la hora de tratar un paciente. En los casos de túnel carpiano tengo muy presente sus enseñanzas ya que esas zonas de compresión dan paso no solo a la inervación sino también a arterias y venas. Por este motivo al trabajo estructural habitual añado la técnica de "digitopresión arterial" de Gerard Martínez. Los resultados son excelentes y  rápidos.


          Después de esta explicación quizá os preguntareis ¿compresiones arteriales en otras zonas del cuerpo pueden generar problemas estructurales? La respuesta es si y al igual que en el túnel carpiano siempre recurro al trabajo estructural y a la "digitopresión arterial", una valiosísima herramienta que siempre agradeceré a mi "maestro inventor".

martes, 5 de abril de 2011

EL CÓLICO DEL LACTANTE

                 Uno de los tratamientos que la Osteopatía  realiza con más éxito en bebés es el tratamiento del cólico del lactante. En estos casos los pequeños pueden presentar dolor y malestar a nivel digestivo después de las tomas. En ocasiones esto se prolonga tanto que los padres hablan de un malestar continuo, en cuyo caso estará también afectado el sueño y el estado anímico (tanto del bebé como de los papás).
                 La Osteopatía en estos casos tiene dos vías principales de actuación :

                 1. Trabajo de Osteopatía Craneal. Muchos de los pequeños que presentan este problema tienen zonas de tensión en la bóveda craneal. El origen puede estar en el momento del parto pero también en la posición de la cabeza dentro del útero entre otros factores. Si esa zona de tensión está entre los huesos Occipital y el Temporal (parte posterior de la cabeza) puede afectar a un nervio que sale del cráneo por un orificio que existe entre estos dos huesos (Agujero Rasgado Posterior). Ese nervio es el nervio Vago o Neumogástrico e inerva buena parte del aparato digestivo. Si esa tensión craneal lo irrita las señales nerviosas que enviará al aparato digestivo estarán alteradas y esto afectará al funcionamiento visceral. El objetivo de la Osteopatía Craneal será relajar las tensiones en la bóveda craneal para que las señales nerviosas se normalicen y haya una buena función visceral.

                2. Trabajo de Osteopatía Visceral. En los lactantes el aparato digestivo inicia su actividad al nacer, comienza la lactancia, se expulsa el meconio. En ese inicio de la actividad pueden darse dificultades por tensión de las propias vísceras, de su musculatura lisa. La Osteopatía visceral tendría por objetivo relajar esas tensiones para que no interfieran en el funcionamiento visceral.

                Ambos trabajos son muy suaves. El bebé siempre estará en brazos de su mamá o papá, el terapeuta adapta su posición. Al observar este trabajo externamente parece un suave masaje de
las zonas a tratar, donde las manos casi parecen flotar sobre el pequeño. En ningún momento es algo doloroso pero en ocasiones lloran....bastante....suelen aprovechar estos momentos de terapia para desahogar sus penitas o sus enfados. Después de "decir lo que querían" a su  manera suelen quedarse muy tranquilos.

               Generalmente al finalizar la primera sesión se  indican pautas sencillas para que la familia haga en casa. Con esa primera sesión y la ayuda en casa de los papás ya suele haber cambios significativos. Después de una semana o 10 días hacemos la segunda sesión, revisando todas las zonas tratadas en la primera cita. Muchas veces con unas tres o 4 sesiones es suficiente.

              A algunos padres les sorprende lo rápido que responden los bebés a este tratamiento y suelo escuchar la frase "si lo hubiésemos traído antes...". Como se suele decir "más vale tarde que nunca". Espero que esta publicación sirva para que más bebés se libren de este problema tan molesto que un adulto siempre trataría de solucionar pero que parece que ellos tengan que soportar con paciencia infinita.